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30/11/2017 09:00 | Fuente: El Comercio | Categoría: Miscelaneas | Visto: 2

“Hay cierta despreocupación con respecto a las consecuencias que puedan tener acciones que, individualmente, no pesan tanto, pero juntas pueden ser una mochila pesada para la estabilidad macroeconómica futura”.

Con estas palabras, el presidente del Banco Central de Reserva, Julio Velarde, marcó el primer panel de CADE 2017 con una crítica frontal a las iniciativas de gasto y de intervencionismo microeconómico que han surgido desde el Congreso en los últimos tiempos.

Las palabras de Velarde apuntaron, justamente, a la distancia existente entre el Ejecutivo y el Legislativo en un encuentro cuyo eslogan es: “Un solo Perú: no más cuerdas separadas”. En esa línea, el presidente del ente emisor no solo cuestionó las iniciativas legislativas, sino también la debilidad del MEF para frenarlas.

“Da la impresión de que el MEF ha perdido peso desde hace algunos años”, dijo en su presentación. “Antes, una opinión del MEF pesaba más en el Congreso. No es que no se le escuche, pero me da la impresión de que antes se le escuchaba con más cuidado”, apuntó.

En los últimos meses, las diferencias entre el MEF y el Congreso han sido frecuentes. Uno de los proyectos más discutidos fue la incorporación de las mejoras salariales a las pensiones de los jubilados de las Fuerzas Armadas y la PNP que se retiraron antes de diciembre del 2012, que se otorgaron a sus pares en actividad a partir de la reforma lanzada en dicho año.

El MEF observó la ley, afirmó que es inconstitucional por generar costos fiscales y por intervenir indebidamente en un régimen previsional. Incluso, el entonces ministro de Economía Fernando Zavala pidió ser escuchado en el Parlamento para presentar una propuesta alternativa. Sin embargo, el Congreso no aceptó el pedido de Zavala y, la semana pasada, promulgó su iniciativa por insistencia.

PASOS DE GIGANTE

La voz de alerta de Velarde fue particularmente preocupante pues se dio después de una presentación en la que había destacado el extraordinario avance económico y social del país en los últimos años. Velarde, recordó que esto ha sido posible gracias al acertado manejo macroeconómico.

“Solo entre el 2004 y el 2012 la pobreza cae casi 33 puntos porcentuales, de 58,7% a 25,8% [...]. Eso no lo ha hecho ni China [...]. Tenemos que mantenernos en este rumbo”, destacó el titular del BCR.

En la misma línea, Liliana Rojas Suárez, directora de la Iniciativa Latinoamericana del Center for Global Development, destacó que actualmente nuestro país cuenta con una mayor fortaleza macroeconómica que Chile. “En el 2007, el Perú ocupaba el sexto puesto en estabilidad macroeconómica dentro de una lista de 21 países emergentes. En el 2017, aunque nuestro país mantiene su posición, Chile desciende en la lista”, explicó.

A pesar de esto, advirtió que para estar a la altura de países desarrollados, el ritmo de crecimiento anual debe estar por encima del 4%. “Si el Perú crece 7% año a año, logrará cerrar la brecha que tiene [frente a los países desarrollados] en 26 años [...]. En cambio, si Chile logra crecer 4%, lograría lo mismo en 20 años. Si creciera 7%, solo le tomaría siete años”, estimó.

Para sostener un ritmo más acelerado de crecimiento, Rojas Suárez resaltó que es fundamental desplegar reformas estructurales, entre las que se encuentran principalmente la del Poder Judicial y la laboral.

“El Perú se ha recuperado, pero el resto del mundo también. Se sigue con ingresos y capacidad de compra inferiores a los otros países de la región y a un tercio de lo que hay en el resto del mundo. Por eso hay que dinamizar más el consumo interno y apostar muy fuerte por el consumo externo”, apuntó Rojas Suárez.

Lo que toca, añadió Velarde, es aprovechar las oportunidades que nos da la tecnología y la digitalización de la economía para acortar la brecha, empezando por la educación. Estas reformas, agregó, deben llegar a todas las regiones. “Necesitamos pasar a la acción”, remarcó.

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