Captura: 08/03/2018 13:29 | Propiedad: Diario Correo | Categoría: Miscelaneas | Visto: 2

En Irán, una ley aprobada en enero del 2017 penaliza cualquier manifestación o protesta considerada "contraria a la gestión del país y sus instituciones políticas, y a las políticas nacionales y exteriores". En pocas palabras, está prohibido salir a las calles para exigir o reclamar sobre algún tema.

Sin embargo, esta norma de delitos políticos implantada por el Gobierno iraní no ha sido impedimento para que las mujeres de este país decidan convocar, aunque sea desde la clandestinidad, una manifestación en el marco del Día Internacional de la Mujer Trabajadora para reclamar "emancipación, justicia e igualdad".

El lugar elegido para la manifestación es el Ministerio de Trabajo en Teherán. Y es que más allá del control extremo sobre su ropa y su comportamiento, que también critican, las organizadoras consideran que la caótica situación económica es un factor que agrava el resto de las discriminaciones. Más de la mitad de las mujeres trabajan sin contratos o con contratos temporales, ganan sueldos muy bajos y carecen de los derechos legales básicos, denuncian, y a añaden que las mujeres sufren una tasa de desempleo que duplica la de los hombres, y en el caso de las universitarias es mucho mayor, según publica el diario El País.

Este llamamiento es el primero que hacen desde que en marzo de 2006, la policía antidisturbios reprimió violentamente a las mujeres que se dieron cita en el parque de Daneshuye de Teherán para reivindicar sus derechos con motivo de la misma celebración. Las participantes reclamaron igualdad en un país que por ley las obliga a taparse el pelo y cubrir las formas de su cuerpo para salir a la calle.

Como entonces, las activistas temen detenciones, motivo por el que han difundido la convocatoria de forma anónima a través de las redes sociales. Las injustas leyes de matrimonio, divorcio, herencia, etc. han convertido a las mujeres en ciudadanas de segunda clase. Las mujeres no tienen protección legal contra la violencia doméstica y el acoso en la calle, denuncia el comunicado que respaldan varias webs feministas y que podrían suscribir la mayoría de sus colegas árabes si tuvieran libertad para ello.

Otros países ribereños del Golfo Pérsico

En Irak, el marco de libertades es más amplio, aunque la situación de las mujeres empeoró significativamente tras la invasión estadounidense para derribar a Sadam Husein. No obstante, el entorno más favorable permite a las activistas feministas abordar abiertamente sus problemas. Es así que las mujeres también han organizado actos de concienciación para este día y fechas posteriores.

Un caso inverso es lo que sucede al otro lado del Golfo. En Arabia Saudí, recién desde el año pasado es posible celebrar el Día Internacional de las Mujeres. Los derechos (a trabajar, a votar, a abrir un negocio sin permiso del marido, a acudir a un estadio, o a conducir que se estableció a partir de junio) se presentan como una cuestión de "buena voluntad" otorgada por la familia real, y sin ningún reconocimiento de la lucha de las activistas. Además, sigue vigente el sistema de tutela que reduce a las mujeres a eternas menores.

Incluso en el (aparentemente) moderno Emiratos Árabes Unidos se mantienen, como en Irán y Arabia Saudí, leyes de familia que ponen trabas a la mujer que quiere divorciarse y demasiadas facilidades al hombre, también la discriminan en la custodia de los hijos y la herencia. Y a pesar de las noticias amables sobre los avances de las emiratíes, sigue faltando un debate serio sobre la violencia doméstica.

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